Libertad

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Batir de alas enjauladas
en un vuelo sin destino,
sentir el aire acariciando un deseo,
un sueño sin grilletes invisibles,
sin miedo a seguir preso.

Mudos caen puentes
con ruido en el silencio,
niebla de palabras
que iluminan la ignorancia,
gritos unidos en un mundo desigual.

Esperanza en una vida
sin límite de pasos,
derecho a tener derecho
por respirar como el resto,
alzar los brazos al cielo
en la lluvia sin ser mojado.

Muros construidos
con mentiras caerán,
en un fuego de cuyas cenizas
la verdad podrá renacer.
Manos unidas contra la represión
de quienes practican la agresión.

La gente es pueblo
y pueblo es un país,
el poder es de todos para ellos,
no de unos para todos,
el poder es el pueblo.

Gritan libertad
y el miedo aparece,
gritan igualdad
y el temor les oscurece,
quieren someter
la voluntad del más fuerte.

Gente unida en la calle
reclama al cielo mientras llueve
hacer desaparecer sus grilletes
y poder volar, tener libertad,
crear un mundo nuevo.

El engaño conduce al odio
cuando se practica a diario,
el amor une contra todo
y todo es nada para el pueblo,
el pueblo unido hará temblar el suelo.

Caen banderas e himnos,
símbolos de límites.
Todos somos,
somos humanos
abrazados en la herencia
de un planeta que muere por nosotros.

Aquellos que creen tener el poder sobre los demás, estáis despedidos.

Amanece

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Amanece,
cálidos rayos de luz dejan verse.
Una ventana casi cerrada,
ojos abiertos
y una cara de despedida.
No hay sueños de día.

Anochece,
una dulce luz asoma tenue.
La ventana está abierta,
una brisa fría entra sin invitación
batiéndose en duelo contra el calor,
acariciando la piel cada vez más dormida.

Duermes,
se dibuja una sonrisa,
vas de su mano
mientras la brisa te acaricia.
Sueñas con ella,
temes despertar sin saber quién era.

Caminas,
un día cualquiera sin rumbo,
como destino el cansancio
y un banco, sentado.
Quieres soñar despierto,
atraparla en tus brazos un momento.

Respiras,
miras al cielo,
imaginas poder seguir allí anocheciendo,
amaneciendo cubierto por el rocío.
Observar el mundo parado,
mudo, sin ser visto, callado.

Observas,
encontraste sin buscar lo que querías,
pero no haces nada,
amanece, caminas, respiras…
la miras, anochece y vuelves a soñar.
Atrapado con el calor queriendo ser brisa.

Hablas,
mudo al aire sin respuesta.
Anhelas tener voluntad
y gritar que es lo que piensas.
Nada que decir, nada que contar,
todo por lo que luchar.

Quieres,
confesarle una mirada,
robarle la noche,
secuestrar la luna.
Que el sueño sea real
y la realidad un recuerdo.

Sueñas,
que todo es posible.
Despiertas,
te lo crees.
Escribes,
se lo lees…y amanece.

Beso

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Nace en un latido,
muere en un suspiro.
El juego comienza
no dejándola ir,
no diciendo adiós,
agarrando su brazo,
en el giro de una cabeza,
en una mirada sincera
de unos ojos traviesos
y los pasos que ya no se alejan.

Tan solo un segundo
para echar un vistazo
y que tu corazón vuelque,
que tu mente se nuble
y sueñes despierto
¿cómo sería si?…

Te toca mover,
y mueves tu boca
dibujando una sonrisa,
un gesto altruista
que obtiene respuesta.
Una mirada cerca,
más cerca y mucho más cerca.

Ya no hay palabras,
solo silencio.
Sin consciencia del lugar
que ya no os rodea
pero si del momento.
Tan juntos que,
solo una flecha es suficiente
para dar caza a aquel amor.

El primer momento de dos,
dos labios que se cruzan
en el mismo camino.
Una habitación oscura
con dos amantes hechos de luz,
pues la vista no alcanza más allá
y mucho menos a parpado cerrado.
Un juego oral sin sonidos al viento
donde el resto del cuerpo
se ve involucrado.
El primer beso.

Bocas separadas,
miradas sonrientes,
ojos que sospechan,
una verdad muda gritada.
Susurros al oído
que cabalgan  al corazón
atacando con palabras.
Solo queda la rendición
y aceptar un empate.
Fin de la partida.

Soy, eres, somos…

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Soy…

Quien piensa lo que siente,
siente lo que quiere
y quiere en el presentimiento
de haber sentido lo que pensaba.

Quien camina a mi lado
a pesar de andar deprisa,
por miedo a tropezar de nuevo
en pasos que se perdieron.

Quien fue amigo de rencor
hasta que este se alió solo con memoria,
desde entonces no nos hablamos,
porque lo que te definió no te marcará siempre.
Conocí a olvido,
una amistad que fluye sincera en el tiempo.

Soy la esperanza en el reflejo
de una mirada que no pierde su luz,
quien no envejece
porque su mente vive el recuerdo
mientras camina el presente
mirando al futuro.

Soy la sonrisa en los momentos tristes
porque ya solo llueve por dentro,
optimismo caminante
porque todo tiene un lado bueno,
pesimismo pensante
porque siempre habrá oscuridad.

Soy la mano tendida cerca
cuando las lágrimas en tus ojos
te impidan ver lejos.
Un hombro enorme
donde descansar será más fácil,
donde el tiempo lo marcaran los latidos.

Soy fuego de alta temperatura,
en el que puedes calentarte
pero nunca te quemarás.
Soy deseo, soy amor, soy quiero
y a veces puedo,
ya no vigilo la entrada de mi corazón,
una puerta demasiado pesada
que solo algo grande podría abrir.

Soy invisible
y me muevo en las sombras,
soy silencioso
y sé hablar con la mirada,
soy sigilo
porque nunca me verás venir.

Soy el abrazo
de quién hará que vuelvas
cuando estés perdida,
de quien no te dejará ir
o podrá verte marchar,
una habitación de ternura
con la puerta abierta.

Soy el anhelo
de que existe algo más,
la pasión de un suspiro
en el susurro que sopla tu nuca,
las palabras con las que el viento
te acaricia cuando silba.

Soy un romántico
en un mundo de desamor,
que camina sin alma
porque su fe tenía fecha de caducidad.
Soy el ángel caído
del que tanto me gusta hablar.

Soy mentira…
no, no lo soy,
si lo cierto es verdad,
tan solo soy
una existencia verdadera
que camina bajo su certeza.

Soy lo que seré,
la suma de los que fui
y aun siendo quien soy,
tan solo…seré yo mismo.

…etc.

Ensayo declaración de guerra

lovecouplekisssilhouettestorylike-15b4c033171554c83f1b9967634be583_hOcurrió una noche oscurecida en un silencio ya calmado, cuando paseaba a la luz de un ojo que en su guiño quedó medio cerrado. Me acompañaban sombras que desvanecían y aparecían en cada cambio de farola por una calle solitaria donde sobraba luz. Un andar tranquilo sin rumbo que me llevó al único lugar en el que no quería estar. Parado, preferí seguir de pie y admirar las estrellas. Solo, preferí alejar mi pensamiento de cuanto me rodeaba para no pensar en nada. Algo rompió el silencio y me trajo de vuelta, un andar ruidoso propio de largos tacones que al distraerme de las estrellas me hicieron creer al ver quien los llevaba que seguía mirando al cielo. Era un ángel caído que se me acercaba despacio, un choque inminente donde yo, el objeto inmóvil tenía las de perder, pero pasó de largo tras un saludo y yo no pude más que admirar pasos que se desvanecieron al girar la esquina.

Otro día y otro paseo idéntico para acabar en el mismo sitio, un lugar al que, a pesar de no querer estar, siempre llegaba. Una contradicción en la que mi cuerpo y mi mente decidían por separado. De nuevo admiré aquel cielo estrellado aunque lejos de poder desconectar, un pensamiento me invadía, una pregunta dónde “si” era la respuesta, dónde sí estaba allí por ella era la pregunta. Aquel taconeo ruidoso comenzó a escucharse de nuevo, una figura en la sombra dio paso a un ángel sin alas, el enemigo. Bajé los ojos del cielo y al observarla me sentí flotando en él, de nuevo un saludo, de nuevo seguiste caminado para perderte en la noche. Al menos eso pensé porque tras las pocas palabras de un saludo en la oscuridad, el ruido caminó y se paró frente a mí.

No pude reaccionar y entonces la miré, de pie, tan cerca, la miré a los ojos y sentí miedo, la miré a los ojos y le declaré una guerra que ya me había aceptado. Con la misma mirada que aceptó mi declaración, siguió mirándome hasta distraerme por completo, fue entonces cuando sin tiempo para reaccionar me encontré desarmado ante la emboscada de sus labios, rodeado por sus brazos sin poder huir. Sus besos me dispararon repetidamente al corazón, no pude hacer nada por salvarme cuando ya estaba muerto. Mi alma abandonó mi cuerpo para tan solo tener una vista aérea de aquella masacre, pero regresó, recordándome todas aquellas palabras de valor que perdí en un instante.

Hubo una baja en aquella batalla, orgullo no sobrevivió. Fue un viaje hacia el fin en una guerra que ya estaba perdida desde el momento en que dejé que aparecieras en mis sueños, desde el momento en que ir a ver las estrellas tan solo era una excusa para verte. La primera batalla duró un tiempo que apenas avanzó, donde tras dejarme descansar tan solo celebraste tú victoria con una sonrisa, con un guiño. No hubo descanso pues me agarraste de la mano y arrastraste hasta un piso caliente donde sin tregua continuó aquella guerra. No volvió un amanecer igual al anterior, era tu prisionero y seguía encarcelado entre los barrotes de tus brazos, sin escapatoria, sin ganas de huir. Encontré el amor en una guerra perdida que tú al despertar celebraste de nuevo con una sonrisa, encarcelándome más entre tus brazos.

Abrazo-B&N

Eclipse, historia del primer amor (cuento)

Eclipse, el primer amor

Cuentan una historia que dicen ocurrió, que escucharon de quienes la contaron fue cierta, aquellos que la oyeron de susurros ya pasados que se tornaron en leyenda, la historia del primer amor.

Hubo una época en que Tierra tan solo era un cuerpo celeste cubierto por fuego y lava, un tiempo en que solo recibía la visita en impactos de otros cuerpos más pequeños pero no menos agradables. Las visitas llegaron a su fin y Tierra quedó solo, consumiéndose así mismo con su odio en llamas.

Un día apareció otro cuerpo celeste, de incalculable belleza, se llamaba Luna. Era completamente azul pues estaba cubierta por agua. Solo estaba de paso, pues no era un visitante más, tan solo un cuerpo celeste que arrojaba un dulce brillo por el universo. Tierra, que estaba tanto tiempo solo, quedó prendido por esa luz y no pudo hacer otra cosa más que atraparla para siempre en su gravedad.

El tiempo pasó y el brillo de Luna fue desapareciendo, estaba en una jaula abierta de la que no podía escapar, unos hilos invisibles la mantenían prisionera de Tierra, el cual solo quería que Luna le correspondiera haciendo lo que fuera necesario. No contaba con la visita de otro cuerpo celeste.

Sol, un pequeño cuerpo cubierto por agua y vegetación visitó con un gran impacto a Tierra, de su impacto nació una gran montaña que no estaba cubierta por magma, si no por grandes árboles y pequeños ríos. Luna y él se enamoraron en ese mismo instante, ella se mantenía siempre frente a Sol, sin girar alrededor de Tierra, los hilos de amor con él eran aún más poderosos.

Tierra no pudo soportarlo, tal fue su odio y desesperación que mandó lava y fuego a cubrir a Sol. Este se consumió y dejó de ser quien fue, pero Tierra aún no contenta con eso, lo expulsó de su cuerpo, condenándolo a vagar lejos cubierto en llamas, dejando de ser por completo quien una vez pudo ser. Cuando su distancia con Luna se agrandó los hilos de amor se rompieron quedando solo oscuridad en el horizonte.

Sol, tras ver desaparecer a Luna e invadido por el odio de Tierra no pudo si no estallar en un odio jamás visto. Tal fue su enfado que creció y creció hasta convertirse en una estrella, una estrella en llamas. En la lejanía se convirtió en un gran cuerpo celeste y ahora fue el quien atrapo en su gravedad a Tierra, a la que condenó a girar a su alrededor por el resto de la eternidad.

Luna tampoco pudo soportarlo y al ver todo lo sucedido no pudo si no estallar en una tristeza que jamás tuvo. Lloró y lloró sobre Tierra hasta que hizo desaparecer todo su fuego y magma. Lloró y lloró hasta que ya no le quedó agua para soltar más lágrimas. Luna dejó también de ser quién fue y abandono su dulce brillo, el cual cubría y ahogaba ahora a Tierra. Luna se condenó así misma a vagar alrededor de Tierra moviendo lo que una vez fue su brillo, lo que una vez fueron lágrimas.

Pero de lo que una vez fue amor, ahora quedó un cálido brillo en la lejanía y agua humedeciendo a una silenciada Tierra. A este le llegó una condena que algunos dicen fue aún peor. De ese brillo y agua nacieron muchas criaturas, pero una especialmente destacó, los humanos, unos seres capaces de amar y también odiar, unos seres condenados a explotar lo poco que quedaba de Tierra. Así nació el primer amor, pero no el mejor. Ahora nosotros ocupamos este cuerpo, con amor y odio pero cada cierto tiempo podemos ser testigos del que fue el primer gran amor, una confesión en la distancia entre Luna y Sol, un eclipse que deja en oscuridad a un orgulloso mudo, Tierra.

Y así esta historia llegó a mis oídos y ahora escrita dejo que siga hacia su destino.

leyendadelsolylaluna

Es la hora…

destino

Cada mañana se despide de ti,
de un sueño en el que dos suman uno.
Quien partió la naranja
supo esconder las mitades,
quiso que fuese un juego eterno
donde nunca es demasiado pronto.

Destino,
aquel que decidió separaros
ahora se piensa el volver a juntaros,
pero tú ya has decidido que nunca
llegará pronto,
y pronto será para siempre
aun siendo este demasiado corto.

Es hora de partir
y buscar en lo desconocido,
es hora de buscar
un destino que fue partido,
llegó la hora de agarrar el destino
y plantar cara a un mañana
en el que riesgo sea el camino.
    
El cielo estrellado te observa,
tu sueño brilla más que el día,
es importante lo que buscas
pero más el que harás al encontrarlo,
nada…
porque no hay nada planeado
en dejar que cada paso
nazca en un nuevo suspiro.

Sueño en tus besos

beso ciego

Entras en mi mente
como un poema en verso,
haciéndome sentir palabras
que forman sentimientos,
rimando conmigo…
temiendo el día
en que despierte del sueño
en el que me sumiste con tus besos.

Nace el día más brillante
en tu sonrisa,
sonido de ángel,
que me trasladas al cielo
cuando me pierdo
en el reflejo de tu mirada.

Solo tú tienes un hueco en el firmamento,
pues de allí viniste
tras escuchar un inocente deseo,
palabras de una boca
que ahora besan tus labios,
un sueño en uno de tus besos.

Soy quien quiero ser
y es ser quien soy a tu lado,
cariño sin promesas,
amor como regalo,
despierto junto a ti…
quedé dormido tras otro sueño de tus labios.

Es difícil saber quién eres
si cuando eres quien querías ser
resulta en ser tú mismo,
a tu lado,
con el afecto que en la aceptación
recibo de tus guiños,
de tu sonrisa,
de las letras con las que formas
las palabras de mis sentimientos.

Tus labios me hablan
y yo los escucho con mi mirada,
no estoy…
porque sigo en el cielo,
un escalofrío…
tus caricias que me traen
de nuevo al mundo.

Nunca había visto brillar tanto
una estrella en la noche,
días con luna
que terminan contigo durmiendo,
amanecer en un sueño
cuando tú abrazo me despierta en vuelo.

Todo son letras o besos
que forman palabras o sentimientos,
todo es un poema de amor
o caricias en mis sueños,
eres un deseo que pedí
mientras gritaba al viento.

Siempre soñaré despierto
susurrando pensamientos…

El silencio suena bien

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He oído en el silencio la respuesta
aquella pregunta que grité mudo,
vi como un cielo nublado
se hizo sordo y no mostraba luz.

Como decirlo
si no lo puedes explicar,
porqué sentirlo
si no encuentras las palabras,
como expresar lo que siento
si cuando te veo me pierdo.

No es tan importante
cuando y donde estás
si estando ahí eres feliz…
si estando ahí eres tú mismo.

Grité mudo y en el silencio
oí su respuesta,
era el nuestro un amor prohibido
y entonces hubo luz…

Si vernos juntos
no era bien allá arriba,
tan solo debíamos dejarnos caer,
y mientras nuestras alas ardían
nuestros corazones tendrían el calor
para seguir adelante…
en otro sitio,
en otra parte.

Comprendes que verla a tu lado
es cálido y frío a la vez,
como su aroma corta el viento
y su mirada para el tiempo.

Como entender si no entiendes nada,
si sigues sin palabras…
simple,
nunca hizo falta encontrarlas,
tan solo escuchar en el silencio
la respuesta de tu corazón.

Nunca fue prohibido,
si la respuesta era seguir adelante…

Caricias en el aire

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Caricias en el aire:

Caminas en un mundo gris
mientras piensas si estas despierto,
caminas sobre pasos pesados
mientras ves cómo se hunde el suelo.
Caminas por inercia hasta llegar,
hasta que la ves…

Es en ese momento
en el que no existe nada más,
ya no caminas,
flotas en un sueño despierto
donde la brisa que le acaricia
trae a ti su perfume,
una mano de viento
que le hace girar su mirada,
hacia ti…

Te sientes desnudo ante sus ojos,
aunque de tu boca solo salga un saludo
realmente dices:
“Acompáñame en el vagón del amor,
un tren que circula por la vida
cuyo destino es, para siempre”.

Tienes una llave del presente,
que llama al pasado
cuando el futuro no abre la puerta,
pero ya no buscas un ayer,
si no un mañana en el que su sonrisa
te acompañe
y sus caricias lleguen.

Pero todo sigue estando en el aire
pues después de tu saludo
solo viene su sonrisa,
las demás palabras
tan solo siguen dentro de ti
o se las lleva el viento
cuando piensas en voz alta.

Tranquila,
algún día pensaré en voz alta
solo para ti,
para devolverte la sonrisa
y soplarte una caricia al oído,
ser así dueño de este sentimiento
y tú la cárcel
en la que quiero encerrarlo.

caricias1